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Sobre la expulsión violenta de refugiados afganos desde Irán

Una catástrofe humanitaria está ocurriendo en las fronteras de Irán y Afganistán

La República Islámica de Irán, incapaz de responder a la agresión militar de Israel del 13 de junio —durante la cual fueron asesinados altos comandantes militares y civiles iraníes, y gravemente dañadas algunas infraestructuras del país— ha optado por desviar la atención pública de estos hechos mediante un crimen cuyas víctimas son los refugiados afganos residentes en el país.

Con el pretexto de la presencia de espías israelíes entre los refugiados afganos, las fuerzas de seguridad iraní han intensificado la expulsión masiva de cientos de miles de ellos. Estas expulsiones, llevadas a cabo con extrema violencia, brutalidad y humillación, violan los principios establecidos en los tratados y las normas internacionales en materia de derechos de los refugiados.

Incluso los refugiados afganos que llevan décadas viviendo en Irán, y que tienen familia iraní —esposas, esposos e hijos— han sido víctimas de esta política. La situación ha alcanzado niveles de crueldad tales que se están separando a hijos de sus padres en el proceso de deportación.

Según un comunicado emitido el 30 de junio de 2025 por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU, más de 700.000 migrantes afganos han regresado de Irán en lo que va del año, incluidos 256.000 solo en junio, y advirtió de inmensas presiones sobre los sobrecargados sistemas de apoyo de Afganistán.
Este acto inhumano resulta aún más grave si se considera que al otro lado de la frontera los espera a estos refugiados el régimen talibán, incapaz de acogerlos y potencialmente hostil, especialmente hacia aquellos refugiados que colaboraron en su día con el anterior gobierno afgano.

Nader Yar Ahmadi, jefe del Centro de Asuntos de Extranjeros y Migrantes, declaró en una entrevista que el régimen iraní planea expulsar a más de 3.000.000 de refugiados afganos.

Además, las autoridades iraníes ni siquiera han permitido que las familias expulsadas recojan lo mínimo indispensable para el viaje. Como resultado, estas personas se encuentran en condiciones catastróficas. Según la edición persa de la cadena BBC, citando fuentes talibanas en Herat, solo el día 2 de junio, 40.000 refugiados afganos fueron expulsados desde Irán.

La dura realidad es que los refugiados afganos han sido históricamente uno de los grupos más vulnerables dentro de la sociedad iraní. El trato del régimen hacia ellos siempre ha sido discriminatorio y racista, impidiéndoles el acceso a derechos básicos como la educación, el uso de espacios públicos, e incluso su reconocimiento como seres humanos dignos de respeto.

Obligaciones internacionales incumplidas por la República Islámica de Irán:

  • Irán es signatario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, y la República Islámica está obligada a cumplirla.
  • La expulsión colectiva de refugiados sin revisar caso por caso viola la Convención, así como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
  • El uso de la violencia en la expulsión de refugiados está explícitamente prohibido por el Artículo 7 de la misma.

 

La Asociación Iraní Pro Derechos Humanos (AIPDHE) condena firmemente este acto inhumano y racista de la República Islámica de Irán.

Hacemos un llamamiento urgente a, la Organización de las Naciones Unidas, la opinión pública internacional, los Estados de la región, y a las sociedades civiles del mundo entero, para que ejerzan presión sobre La República Islámica de Irán a fin de detener esta catástrofe humanitaria.

 

AIPDHE
Asociación Iraní pro Derechos Humanos en España
03-07-2025